Universo Millagui
Historias, palabras y canciones para quienes alguna vez tuvieron que reconstruirse sin manual de instrucciones.
Algunas historias terminan en un libro. Otras necesitan una guitarra.
Historias, palabras y canciones para quienes alguna vez tuvieron que reconstruirse sin manual de instrucciones.
Algunas historias terminan en un libro. Otras necesitan una guitarra.
Hay historias que empiezan mucho antes de que sepamos que algún día tendremos que escribirlas.
El suplente habla de relaciones, dependencia, pérdida, culpa y de ese extraño momento en el que uno descubre que seguir adelante no siempre significa olvidar.
Algunas personas desaparecen de nuestra vida. Otras se quedan viviendo en la persona que fuimos con ellas.
Cuando Marcos regresa a la casa familiar tras la muerte de su abuelo, solo espera encontrar polvo, recuerdos y las heridas de siempre.
Pero entre cajas olvidadas y objetos que nadie se atrevió a tirar aparece un cuaderno antiguo con una receta imposible para devolver a alguien de la muerte.
Una receta antigua. Un amor perdido. Un muerto que nunca se fue.
Hay personas que no se rompen de golpe. Se rompen despacio.
Aprendiendo a callarse para evitar discusiones, pidiendo perdón por cosas que ni siquiera hicieron y convirtiéndose en expertas en entender a los demás mientras dejan de entenderse a sí mismas.
Cuando querer no debería doler tanto.
Muchas personas viven intentando no molestar, no fallar, no incomodar y no defraudar a nadie.
Hasta que un día descubren que, para cumplir tantas expectativas ajenas, han ido dejando atrás sus propias necesidades.
Porque no viniste al mundo para cumplir todas las expectativas. Viniste a vivir tu propia vida.
Hay pérdidas que el mundo entiende. Y hay otras que tienes que aprender a llorar en silencio.
Una relación que terminó aunque la otra persona siga viva. Una amistad que se fue apagando sin una despedida. La familia que imaginabas y nunca llegó a existir. Los sueños que un día parecían inevitables.
Porque algunas ausencias siguen respirando. Y porque no todas las pérdidas tienen funeral.
Y terminaron convirtiéndose en canciones. Letras, recuerdos, ausencias y segundas oportunidades. Historias que necesitan voz y música para terminar de decirse.
Hay cosas que no necesitan convertirse en una novela ni en una canción. A veces basta una voz, unas pocas palabras y el silencio justo entre ellas.
El poemario de Universo Millagui reúne poemas recitados sobre la vida, el amor, las pérdidas, la familia, el paso del tiempo y todas esas pequeñas cosas que solemos entender un poco tarde.
Para escuchar despacio. Sin prisa. Y quizá encontrarte en alguna palabra.
El próximo 14 de noviembre estaré firmando mis libros en la Feria del Libro Independiente de Madrid.
Una oportunidad para conocernos, hablar de libros, compartir historias y poner cara a todas esas personas que están haciendo crecer Universo Millagui.
Hotel Chamartín The One
Madrid
Mucho antes de los libros, las canciones y esta web, ya existía la necesidad de escribir.
En julio de 2015 abrí un blog llamado Diario de un médico frustrado.
En aquella primera entrada escribí que quería contar parte de mi vida, calmar esa necesidad constante de escribir y acercarme poco a poco a un sueño que entonces parecía bastante más lejano.
Escribir una novela.
Han pasado más de once años.
El blog quedó atrás. Llegaron el trabajo, la vida, otras responsabilidades y durante un tiempo dejé de escribir allí.
Pero al volver ahora a aquellas páginas he descubierto algo curioso.
Yo he cambiado.
Mi forma de escribir también.
Las heridas, quizá no tanto.
Ya escribía sobre el amor que duele, sobre esperar a quien se ha ido, sobre la culpa, sobre las ausencias, sobre aprender a soltar, sobre sentirse solo incluso acompañado y sobre las personas que permanecen cuando ya no están.
También sobre esa extraña capacidad que tiene la vida para ser terrible y maravillosa casi al mismo tiempo.
Y también escribía alguna gilipollez. Afortunadamente, eso tampoco ha cambiado.
Entonces no existía Universo Millagui.
Pero visto desde aquí, creo que ya estaba empezando a construirlo sin saberlo.
Este blog permanece como quedó. No quiero corregirlo ni hacer que el Sergio de 2015 escriba como el de hoy.
Tiene errores, excesos, heridas abiertas, humor, contradicciones y una forma mucho más impulsiva de escribir.
Y precisamente por eso quiero conservarlo.
Libros, canciones y palabras. Tres formas distintas de intentar entender lo mismo.
No me dedico profesionalmente a escribir ni a la música.
Mi día a día transcurre en un entorno técnico e industrial, donde buena parte de mi trabajo consiste en analizar problemas, buscar su origen y encontrar una solución.
Supongo que, con el tiempo, acabé llevando esa misma forma de mirar las cosas al terreno personal.
Solo que ahí las respuestas no siempre están en un manual, no hay una herramienta de medida que te diga exactamente qué está fallando y casi nunca existe una única solución correcta.
Quizá por eso empecé a escribir.
Para intentar entender relaciones, pérdidas, dependencia, culpa, nostalgia y todas esas cosas que forman parte de nosotros pero que no vienen acompañadas de instrucciones.
Algunas respuestas acabaron convertidas en libros.
Otras terminaron siendo canciones.
Y otras simplemente se quedaron en palabras.
No intento dar lecciones ni ofrecer fórmulas para vivir mejor. Prefiero contar historias, hacer preguntas y dejar que cada persona encuentre en ellas lo que necesite encontrar.
Universo Millagui nació de ahí.